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19 abril, 2013

LOS RESISTENTES DE LA MONTAÑA

Los resistentes de la montaña
El escritor Aurelio Rodríguez presenta hoy su libro sobre la comarca de Riaño.

n. g. sabugal | león 19/04/2013
diariodeleon.es

«Que en los pueblos haya poca gente convierte a sus habitantes en una rareza estadística y lo raro despierta curiosidad. La población más rara de los pueblos es justamente la que es más de los pueblos, la que permanece en ellos en invierno». Así se prologa el nuevo libro del escritor Aurelio Rodríguez y se refiere, por ejemplo, a los dos únicos habitantes que el autor encontró en Casasuertes en los meses de frío de hace un par de años, a los cinco de Caldevilla, los cuatro de Carande o los tres de Santa Marina de Valdeón.

Con éstos y otros pueblos, Rodríguez ha ‘construido’ su libro Residentes y resistentes. Comarca de Riaño. Censo de invierno, que hoy presenta en la librería Artemis, en la capital leonesa.

Nada más lejos de los rigores científicos de la demografía que este libro, que es el paseo literario y lleno de anécdotas de su autor por esos parajes de montaña donde los resistentes esperan en madreñas a que pase algún despistado por la calle vacía para echar una parrafada.

Como Antonino Muñiz y su mujer Josefa Díez «dos jóvenes que suman casi 150 años», a los que encontró en Casasuertes entre la helada. O la señora Adoración, de Soto y Caldevilla de Valdeón, que le contó que cuando era moza había en el pueblo un cura que, previsor, no dejaba bailar más que jotas.

«Entonces, ¿cómo se emparejaban mozos y mozas?», pregunta el autor. «Ponían la escalera a las ventanas y nos llamaban. Y aunque no se bailaba agarrado, no se crea, que varias mozas salían preñadas».

En Ciguera, tres personas pasan el invierno: Amador, Alfredo y su mujer Josefa. Y Rodríguez recuerda el libro de Delibes El disputado voto del señor Cayo, donde los dos únicos habitantes del pueblo no se podían ni ver. Por suerte no es el caso.

Imposible no recordar con este libro otros paseos literarios por la provincia, como el de Julio Llamazares en El río del olvido o el de Ramón Carnicer porLa Cabrera. Estos pueblos que Aurelio Rodríguez recorre: más de cincuenta poblaciones de los ayuntamientos de Acebedo, Boca de Huérgano, Burón, Crémenes, Maraña, Oseja de Sajambre, Posada de Valdeón y Prioro, son sin duda una radiografía de la despoblación de la montaña leonesa, un registro de sus últimos habitantes y una mirada a tiempos mejores que nunca volverán.

Es un recorrido nostálgico al que acompañan las ilustraciones de Nuria Boltà Vilaró, que dejan constancia en blanco y negro de esas iglesias derruidas, de hórreos y pallozas, de casas apiñadas en el fondo de un valle. Son pequeñas historias que conforman el paisaje sentimental de unas tierras olvidadas.

Vidas pequeñas como la de la señora María, de Santa Marina de Valdeón, que sueña con ver a su hijo casado antes de llegar a los cien años, «por ello le insta a que salga del pueblo, donde haya discotecas y mujeres». Pero no hay solución: le gusta más andar por los montes con sus caballos. «Imposible buscar novia en este valle tan falto de mujeres», alega el autor.

El diagnóstico de un pueblo es el de todos. Por ejemplo Salamón: «escuela cerrada en el año 72; emigración a Madrid y Bilbao; cese de actividades ganaderas». Y, en ellos, centenarios y nonagenarios «cabales y autosuficientes» que son los resistentes de la montaña. Al final, una borrachera de melancolía, dice Rodríguez.

2 comentarios:

Unknown dijo...

¡AUPA!

Anónimo dijo...

Más que resistentes resignados.