Buscar este blog

28 junio, 2011

AHORA MÁS QUE NUNCA HACEN FALTA ALTERNATIVAS

Reconstruir la izquierda
28 junio 2011

por rosa maría artal

A esta hora en una encuesta de El Mundo que pregunta si alguna vez ha estado peor la democracia en España en los últimos 30 años, el 87% dice que no. Ni el 23F, ni el 11M, ni la durísima transición con un asesinato cada tres semanas.

Una batería de sesudos artículos trata de alertar hoy sobre los inmensos “peligros” de la democracia “directa”, es decir, de la democracia.

La alternativa al parecer es el Debate sobre el Estado de la Nación, donde los politicos “como dios manda” seguirán con su discurso alejado de la realidad.

Y el periodismo de expertos divinos que parecen no haber visto un ser humano en décadas.

Por eso, y por muchas cosas más, un grupo de personas hemos firmado este manifiesto:

UNA ILUSIÓN COMPARTIDA

El descrédito de la política y las quejas asiduas sobre la corrupción de la vida democrática no pueden dejar indiferentes a las conciencias progresistas. Son muchas las personas que, desde diferentes perspectivas ideológicas, se han sentido indefensas en medio de esta crisis económica, social e institucional. La izquierda tiene un problema más grave que el avance de las opciones reaccionarias en las últimas elecciones municipales. Se trata de su falta de horizonte. Mientras los mercados financieros imponen el desmantelamiento del Estado del bienestar en busca de unos beneficios desmesurados, un gobierno socialista ha sido incapaz de imaginar otra receta que la de aceptar las presiones antisociales y degradar los derechos públicos y las condiciones laborales.

Es evidente que los resultados electorales han pasado una factura contundente al PSOE. Pero las otras alternativas a su izquierda no han llegado a recoger el voto ofendido por las medidas neoliberales y las deficiencias de una democracia imperfecta. Y, sin embargo, no es momento de perder la ilusión, porque la calle y las redes sociales se han puesto de pronto a hablar en alto de política para demostrar su rebeldía. Esta energía cívica, renovada y llena de matices, tiene cuatro preocupaciones decisivas: la regeneración democrática, la dignificación de las condiciones laborales, la defensa de los servicios públicos y el desarrollo de una economía sostenible, comprometida con el respeto ecológico y al servicio de las personas. Son las grandes inquietudes del siglo XXI ante un sistema cada vez más avaricioso, que desprecia con una soberbia sin barreras la solidaridad internacional y la dignidad de la Naturaleza y de los seres humanos.

La corrupción democrática se ha mostrado como la mejor aliada de la especulación, separando los destinos políticos de la soberanía cívica y descomponiendo por dentro los poderes institucionales. Hay que devolverle a la vida pública el orgullo de su honradez, su legitimidad y su transparencia. Por eso resulta imprescindible buscar nuevas formas de democracia participativa y sumar en una ilusión común los ideales solidarios de la izquierda democrática y social.

Los poderes financieros cuentan con nuestra soledad y nuestro miedo. Sus amenazas intentan paralizarnos, privatizar nuestras conciencias y someternos a la ley del egoísmo y del sálvese quien pueda. Pero la energía del tejido social puede consolidar una convocatoria en la que confluyan las distintas sensibilidades existentes en la izquierda y encontrar el consenso necesario para crear una ilusión compartida. Debemos transformar el envejecido mapa electoral bipartidista. El protagonismo cívico alcanzado en algunos procesos como el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, el rechazo a la guerra de Irak o el 15-M, nos señalan el camino.

Se necesita el apoyo y el esfuerzo de todos, porque nada está escrito y todo es posible. El mundo lo cambian quienes, desde los principios y el compromiso cívico, se niegan a la injusticia, rompen con la tentación del acomodo y se levantan y pelean dando sentido a la ilusión. La memoria de la emancipación humana exige una mirada honesta hacia los valores y el futuro. Nosotros estamos convencidos de la necesidad de reconstruir el presente de la izquierda. ¿Y tú?

4 comentarios:

montañés dijo...

jeje!! me temo que incide en lo que se pretende evitar, como si ser de izquierdas por si solo fuera lo chachi guay, etiquetas y mas etiquetas...no, no es eso... dijo azaña, creo; solo pensar que algun cenutrio comunistaiuecologista de los que comen de los votos de gente da miedo como piensan me gobierne se me ponen los pelos como escarpias.

montañés dijo...

las gorduras ideologicas han sido letales, doctrinas talibanas a veces, que enajenan entendimientos mas sutiles a la gente, la separan en dos polos irreconciliables e inmoviles izq-der y de la que los politicos sacan mucho redito. el dia que el politico no tenga ni puta idea lo que puede pensar la mayoria de la gente o por donde puede salir o que un tio de derechas valora una medida de los de izquierdas y al reves alomejor cambia algo.

Anónimo dijo...

Lo que hay encontrar es un espacio ideológico nuevo, sin lastres del pasado.

Anónimo dijo...

Quizás lo que haga falta también es que haya más personas que entiendan de espacios ideológicos como tales, y no como apoyo a un determinado partido al modo que se apoya irracionalmente a un equipo de fútbol.

El patrimonio ideológico definido política y filosóficamente es muy amplio desde Platón a esta parte y abarca casi cualquier supuesto social, pero la Historia y la manipulación de los pueblos es un lastre difícil de eliminar, y vivimos en un país donde la ideología nos la han dado masticada casi siempre y donde lo único que se nos ha pedido es un apoyo irracional del tipo ¡Vivan las Cadenas!