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12 noviembre, 2009

PRENSA: EL LEÓN SIN CABEZA

El león sin cabeza
ALEJANDRO J. GARCÍA NISTAL Miércoles , 11-11-09. abc.com
COMO el gallo que ha perdido su cabeza a manos del mortal cuchillo humano, el movimiento político leonesista actúa de igual forma. Durante la actual legislatura, lenta y cruel para el sentimiento leonés, la UPL camina sin rumbo dejando tras de sí un rastro de dimisiones, deserciones, expedientes y tránsfugas. Todo apunta a que se volverá a la situación de hace 30 años, esto es, a la fragmentación política en múltiples siglas de «partidos monotema».
Tras el advenimiento de la democracia en 1978, lo cierto es que el denominado leonesismo sociológico era mayoritario durante los primeros años del actual sistema político. La presentación de variadas siglas leonesistas a las diversas elecciones eliminaban toda posibilidad de resultados importantes. El primer líder visible de ese leonesismo social fue sin duda, Juan Morano Masa.
El inteligente abogado jugó siempre con astucia sus bazas bajo las siglas de la UCD y luego del PP, pero utilizando la bandera leonesista para afianzarse en la alcaldía de la capital y luego, tras un pacto con José María Aznar, abandonar sus postulados radicales y el Ayuntamiento a cambio de un sillón casi perpetuo en el Congreso de los Diputados.
Huérfanos de líder, como si de una manzana madura se tratase, el banderín leonesista recayó en José María Rodríguez De Francisco. «Hijo político» de Morano, concejal suyo también, fundó la UPL logrando aunar prácticamente en estas siglas todas las «familias lleunesas». Su particular forma de llevar el partido, sus extravagancias, pactos con el PP en el 99, con Zapatero a punto estuvo después y, sobre todo, el crecimiento de los «cachorros» dimensionaron la UPL a un punto que se le fue de la mano a De Francisco. Otero, Rubinat, Chamorro, Pardo...Al final, Joaquín Otero ha sido el tercer y último líder claro de la UPL. Con la ruptura de De Francisco en 2004, que crea el PAL-UL,
Otero aguanta el tirón casi cuatro años. Javier Chamorro y Melchor Moreno se hacen a finales de 2007 con el control del partido. Sus pactos con el PSOE, especialmente en la capital, el caso Pardo, el paso al PP del alcalde de Toreno y el distanciamiento de Otero en Valladolid o y de García Bayón en la Diputación de León presentan un panorama sin liderazgo claro en el leonesismo político.

1 comentario:

Freddy Krueger dijo...

No soy leonesista, ni he sido nunca, pero pienso que hace falta un partido en León, llámese como se llame, que defienda las reivindicaciones de personas de León, que sienten que sus gentes, sus tierras, sus costumbres, etc., están siendo injustamente tratadas.

Lo que ha echado a perder a la UPL, han sido varias cosas, pienso yo:
Una que no tenía claro con quien pactar y a cambio de qué estaba dispuesta a reclamar y a sacrificar. Porque todos sabemos que cuando hay un pacto, acuerdo, convenio, matrimonio, las dos partes deben ceder algo para ganar los dos algo mayor. Pues yo nunca supe, qué ganaba la UPL con esos pactos. A qué renunciaba sí que lo sabía, a su independencia en cuanto al pensamiento leonesista.
Otra causa de su desgracia actual, es que en la UPL hay mucho personalismo. Al carecer de ideología clara, salen los personalismos, las individualidades. Se olvidan de las bases, de los afiliados y como resultado, humo, no hay base, no hay nada. Muchos dirigentes queriendo trepar para tan poco partido.

Sin acritud, saludos cordiales.