«El habitante de las zonas de montaña se ha convertido en una especie en extinción»
El alcalde de Prioro defiende en el Senado un «trato digno» para luchar contra la despoblación en la cordillera Cantábrica.
diariodeleon.es
El
alcalde de Prioro, Francisco José Escanciano, compareció ayer en el
Senado dentro de la Comisión sobre la Despoblación de las Zonas de
Montaña en una intervención en la que instó a que advirtió que «el ser
humano que habita en las zonas de montañase ha convertido en especie en
peligro de extinción». Según explicó, «los habitantes de la montaña
pedimos que se nos tenga en consideración y aprecio, así como que se
tengan en cuenta nuestras singularidades, para obtener un trato digno
dentro de nuestras peculiaridades», antes de relatar las causas de la
despoblación como que el descenso de la natalidad, mas acuciado en las
zonas de montaña por la falta de población en edad productiva, provoca
que no haya un relevo generacional en las distintas actividades
económicas existentes.
La mayor parte de la población rural en
zonas de montaña, supera los 60 años de edad, lo que supone contar con
una población envejecida e itinerante, ya que en época invernal parte de
esta población traslada su residencia a zonas urbanas, mejor dotadas de
servicios de primera necesidad, como hospitales, residencias, centros
sociales ya que cada vez más, «vemos como se cierran centros médicos,
desaparecen líneas regulares de autobuses, se cierran colegios etc… por
falta de población», según Escanciano.
Situación límite
Las
soluciones, a su juicio, «no son fáciles» pero ante una situación límite
como en la que se encuentran estas zonas de montaña, «hay que tomar
decisiones valientes, decididas y arriesgadas, invirtiendo a largo
plazo, y aunque no veamos rentabilidad inmediata, sí conseguiremos
salvar la despoblación en un futuro». «Al igual que existe una amplia
legislación sobre la protección de especies en peligro de extinción,
como el oso pardo, el urogallo, el lobo ibérico, o la cigüeña negra, y
otra extensa normativa, sobre protección medioambiental, ha llegado el
momento de legislar para proteger al ser humano que habita en las zonas
de montaña, porque muy a nuestro pesar, se ha convertido en especie en
peligro de extinción. Y no se trata de favorecer ni dar privilegios a
estos habitantes, sino de ofrecer un estado de igualdad, donde
encuentren los mismos beneficios que en los núcleos rurales más grandes o
urbanos». Para el alcalde de Prioro algunas de las soluciones pasan
por una apuesta por la ganadería, el sector agroalimentario, el
aprovechamiento de las aguas embalsadas para actividades náuticas, la
creación de estaciones de esquí modélicas o el aprovechamiento de los
recursos naturales como son las empresas forestales.
Además
destacó la necesidad de apostar por los ayuntamientos y no por buscar su
eliminación ya que señaló que es la administración más cercana al
ciudadano.
Recordó que a la hora de legislar, no se puede tener en
cuenta únicamente el factor numérico de habitantes por Municipio o
zona. «Tenemos que realizar el esfuerzo de estudiar otros factores:
infraestructuras, características de la zona, distancia a las capitales
de provincia, servicios básicos necesarios, etc. El número de habitantes
únicamente no puede condicionar la toma de decisiones o la realización
de Leyes».
Por ello, hay que empezar a racionalizar las
inversiones en las zonas de montaña, con el objetivo de que todas ellas
sean duraderas y beneficiosas para los habitantes de las mismas.
«Solamente con apuestas decididas, lograremos frenar la despoblación en
las zonas de montaña. Puede que estas soluciones sean difíciles, pero
créanme que no son imposibles», dijo Escanciano.

