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15 mayo, 2011

CINCO RAZONES POR LAS QUE EUROPA SE RESQUEBRAJA 2ª

2. Crisis de valores y miopía política

La gravedad de la actual crisis europea se origina en la confluencia de varias fuerzas centrífugas: el auge de la xenofobia, la crisis del euro, el déficit de la política exterior y la ausencia de liderazgo. Sus temáticas son paralelas, pero se entrecruzan peligrosamente bajo un mismo denominador común: la ausencia de una visión a largo plazo. La consecuencia de ello es que cada diferencia entre los socios, sea del carácter que sea, se convierte en un juego de suma cero, en una feroz pelea donde todo vale con tal de obtener una victoria con la que presumir una vez de vuelta en la capital nacional, por pequeña y dañina para el proyecto común que sea.

Hace ahora casi tres años que el humo de los campamentos gitanos que ardieron en Italia nos puso sobre aviso de lo que se avecinaba. Desde entonces, elección tras elección, los xenófobos han ido ganando fuerza en nuevos países (Suecia, Finlandia, Reino Unido, Hungría) y consolidándose en los sitios donde ya contaban con una presencia significativa (Italia, Francia, Países Bajos, Dinamarca). Como un cáncer, han capturado el discurso y la agenda política en todos los Estados, endureciendo los controles fronterizos, imponiendo restricciones a la inmigración, dificultando la reunificación familiar y restringiendo el acceso a los servicios sociales, sanitarios y educativos. Lo que es peor, como en el caso de Thilo Sarrazin en Alemania, algunos ya han cruzado la línea de la xenofobia para adentrarse plenamente en un discurso racista sobre la inferioridad de la inteligencia de los musulmanes, algo que recuerda peligrosamente a la caracterización que los nazis hicieron de judíos, negros y eslavos como "untermenschen" (seres humanos inferiores). El resultado es que, hoy en día, en medio de la crisis económica, los valores de tolerancia y apertura, que constituyen el patrimonio más importante del que disponemos, están en cuestión o se baten en retirada.

Toda esta aversión al extranjero sorprende en una Europa cuyos problemas en absoluto pueden ser atribuidos a los inmigrantes. Más bien al contrario, de no mediar un cambio en las tendencias demográficas, además del suicido moral que suponen las actitudes hacia la inmigración dominantes hoy en día en casi toda Europa, los europeos se dirigen hacia el suicidio económico, pues con las actuales tasas de natalidad su población en edad de trabajar será cada vez menor y tendrán que hacer frente a mayores gastos sociales para sostener a una población dependiente y envejecida. Europa debería mirarse en el espejo estadounidense, capaz de integrar a inmigrantes de todas partes del mundo y conseguir que contribuyan al bienestar común a la vez que al propio, pero en lugar de eso prefiere crear un falso problema y, en torno a él, construir soluciones que no harán sino acelerar su declive.

A mucha gente de bien, las bufonadas y simplezas mentales de los racistas y xenófobos les impide tomárselos en serio. Sin embargo, su capacidad de condicionar a los partidos tradicionales es más que notable y va en aumento. Cada vez que uno de ellos captura el Gobierno de algún Estado miembro, su agenda deslegitimadora, racista y antieuropea impacta de lleno en las instituciones europeas y se las lleva por delante. Para impedirlo, al igual que se quiere sancionar a los que incumplan los criterios de déficit, el resto de Gobiernos debería atreverse a recurrir a los Tratados y sancionar a los xenófobos y a los autoritarios. Pero desgraciadamente, la tibia respuesta de las instituciones y Gobiernos europeos ante la expulsión de gitanos rumanos en Francia, frente a los excesos con la libertad de prensa de la Constitución húngara o en relación con el acoso a los inmigrantes irregulares en Italia anticipan cuán poco debemos esperar de ellos cuando se trata de enfrentarse a otros Gobiernos.

CINCO RAZONES POR LAS QUE EUROPA SE RESQUEBRAJA 3ª

3. El fin de la solidaridad

Se dice que la crisis económica es la culpable, pero no es del todo cierto. El principal riesgo de ruptura del proyecto europeo no proviene de la crisis en sí misma: al fin y al cabo, Europa ya ha estado en crisis en otras ocasiones y ha salido reforzada de ellas. Ante la crisis de los años ochenta, presionados por la pujanza tecnológica de Estados Unidos y Japón, los Gobiernos europeos decidieron dar un salto cualitativo en la integración. Entonces, los líderes europeos visualizaron de forma clara lo que entonces se denominó "el coste de la no-Europa", es decir, la riqueza y bienestar que se podría crear eliminando el conjunto de trabas que ralentizaban el crecimiento económico.

Hoy, con todo lo serios y difíciles de solucionar que son los desafíos que penden sobre la economía europea (especialmente en cuanto al envejecimiento de la población y la pérdida de competitividad), existe un amplio consenso sobre cómo superar dichos problemas. La cuestión debe entonces buscarse en otro sitio: en la existencia de lecturas irreconciliables sobre cómo entramos en la crisis del euro y, en consecuencia, cómo saldremos de ella. Para unos, liderados por Alemania, estamos ante una crisis que se origina en la irresponsabilidad fiscal de algunos Estados. Ello supone que para salir de la crisis, dichos Estados simplemente tienen que cumplir las reglas de austeridad que estaban en vigor y que ahora han sido reforzadas. Todo ello se acompaña de un sermoneo moralizante y condescendiente, como si el déficit o el superávit de un país reflejara la superioridad o inferioridad moral de todo un colectivo humano. Muchos desean una Europa a dos velocidades, pero no basada en el mérito, sino en los estereotipos culturales y religiosos: en la primera clase, los virtuosos ahorradores de religión protestante; en la segunda, católicos gastosos de los cuales uno no se puede fiar y a los que hay que mantener a raya o, incluso, si es necesario, poner de patitas en la calle.

Esa narrativa de la crisis, que va camino de acabar con Europa, debe ser contestada. Que países tan diferentes como la pobre Grecia y la rica Irlanda, la primera campeona del dirigismo corporativista y la segunda del neoliberalismo y la desregulación, se encuentren en situaciones parecidas obliga a explicaciones algo más sofisticadas. Estamos ante una crisis de crecimiento, lógica en un proceso de construcción de una unión monetaria donde la existencia de una única política monetaria, no complementada adecuadamente por políticas fiscales y de regulación del sector financiero, va generando desequilibrios que se van acumulando hasta provocar los problemas que vemos actualmente. Ante esa tesitura, dado que la unión monetaria se diseñó sin tener en cuenta los mecanismos necesarios para que pudiera capear crisis como la actual, lo lógico parecería discutir cómo perfeccionar dicha unión para que funcionara de forma equilibrada y, como parece necesario, mejorar su gobernanza dotándola de nuevos instrumentos y reforzando la autoridad de sus instituciones.

Pero en lugar de tomar el camino de la profundización de la unión, lo que estamos viendo es la aplicación de una lógica de vencedores y vencidos en la que unos aprovechan la coyuntura para imponer a otros su modelo económico, como si todos los países tuvieran las mismas condiciones y pudieran funcionar bajo los mismos supuestos. La consecuencia de todo ello es que, en ausencia de medidas más ambiciosas, nos instalaremos en un sistema de crisis permanente. Mientras tanto, los ajustes y recortes asociados a los actuales planes de rescate agravarán la crisis que sufren algunos países en lugar de ayudarles a salir de ella. Por esa senda, el deterioro será inevitable, pues si el crecimiento y el empleo no aparecen pronto, las sociedades se rebelarán contra los ajustes y la excesiva carga de la deuda o, alternativamente, los mercados y Gobiernos acreedores se coordinarán para expulsar de la zona euro o poner en cuarentena a los países con problemas de insolvencia. De seguir así, la Unión Europea acabará siendo para muchos europeos lo que el Fondo Monetario Internacional fue para muchos países asiáticos y latinoamericanos en los años ochenta y noventa: un instrumento para la imposición de una ideología económica que carecerá de legitimidad alguna, pero al que se obedecerá en ausencia de otra alternativa. Puede incluso que funcione, pero esa Europa no será un proyecto político, económico o social, sino simplemente una agencia reguladora encargada de velar por la estabilidad macroeconómica que, con toda razón, sufrirá un grave déficit democrático y de identidad.

CINCO RAZONES POR LAS QUE EUROPA SE RESQUEBRAJA 4ª

4. Ausente del mundo

Tan grave como la ruptura de los consensos internos es la incapacidad europea de hablar y actuar con una sola voz en el mundo del siglo veintiuno. A pesar de ser el primer bloque económico y comercial del mundo, el mayor donante de ayuda al desarrollo del mundo, e incluso, pese a los recortes, de seguir disponiendo de un muy considerable aparato militar y de seguridad, Europa sigue ejerciendo su poder de forma fragmentada y, en consecuencia, como vemos todos los días, desde las relaciones con Estados Unidos, Rusia o China hasta su actuación en la más inmediata vecindad mediterránea, de una forma sumamente inefectiva. Claro está que ni el poder de Europa es comparable al de una gran potencia ni esta quiere ejercerlo de la manera que lo hacen ellas. El problema está en que Europa no es capaz de actuar unida y ser decisiva ni siquiera en aquellas áreas geográficas más próximas, como el Mediterráneo, donde su peso es o debería ser abrumador, y que tampoco sea influyente ni efectiva en instituciones como la ONU, el G-20, el FMI donde su peso político y económico es enorme. En todas esas instituciones multilaterales, hay muchos europeos, pero poca Europa, y lo que es peor, muy pocas políticas que coincidan con sus intereses.

Transcurrido más de un año de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que nos prometió una nueva y más efectiva política exterior, la parálisis de la acción exterior europea es completa. La respuesta a las revoluciones árabes ha sido sin duda la gota que ha colmado el vaso. Durante décadas, a cambio de poner a salvo sus intereses migratorios, energéticos y de seguridad, Europa ha apoyado la perpetuación de una serie de regímenes autoritarios y corruptos, obviando de buen grado la promoción de los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos. Pero cuando, por fin, sin ningún apoyo exterior, los pueblos de la región han tomado su destino en sus manos, la respuesta de Europa ha sido lenta, tímida y rácana, mostrándose mucho más preocupados los líderes por salvaguardar sus intereses económicos y controlar los flujos migratorios que por apoyar el cambio democrático. Aquí también se ha impuesto la miopía, pues en caso de triunfar las revoluciones árabes, el dividendo económico de la democratización será tan inmenso que oscurecerá cualquier cálculo sobre los costes de la turbulencia.

Cierto que Europa ha evitado el abismo que hubiera supuesto dejar que Gadafi asaltara Bengasi. Ello hubiera hecho retroceder el reloj europeo a los tiempos de Sbrenica y provocado una crisis moral y política irreparable. Pero no nos engañemos, en la crisis libia, como en la crisis del euro, después de evitar el abismo queda absolutamente todo por hacer: además de lograr una paz que no sea una rendición fáctica que perpetúe el régimen de Gadafi, Europa debe restaurar la credibilidad de su capacidad militar, que ha quedado en entredicho, así como sus instituciones de seguridad y política exterior, que han quedado maltrechas. La frustración con esas nuevas instituciones de política exterior, en especial con el papel del presidente permanente del Consejo, Herman Van Rompuy, la Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, y el nuevo Servicio de Acción Exterior Europeo (SEAE), es tan completa que las capitales europeas han comenzado a desengancharse de esas instituciones y a coordinarse y a trabajar por su cuenta. Paradójicamente, donde esperábamos una fusión de los intereses europeos y los nacionales, de Bruselas y las capitales, ahora tenemos una fractura cada vez más completa: por un lado, una política exterior europea meramente declaratoria y sin ninguna fuerza; por otro, una serie de políticas que funcionan a trompicones sobre la base de coaliciones de voluntarios y con recursos exclusivamente nacionales.

Si la primavera árabe hubiera concluido de forma rápida y feliz, las carencias de Europa hubieran terminado por ser invisibles. Pero si lo que tenemos por delante, como parece que es el caso, es un camino hacia la democracia sumamente bacheado, con victorias y derrotas parciales, idas y vueltas y bastante inestabilidad e incertidumbre, esta Europa se dividirá, será incapaz de influir y quedará abocada a la irrelevancia exterior. Con un nulo papel en Oriente Próximo, una Turquía humillada por el bloqueo de su adhesión y un Mediterráneo abandonado a su suerte, Europa dejará de ser un actor de política exterior creíble.

CINCO RAZONES POR LAS QUE EUROPA SE RESQUEBRAJA 5ª

5. La rebelión de las élites

Durante años, el proyecto europeo ha avanzado sobre la base de un consenso implícito entre ciudadanos y élites acerca de las bondades del proceso de integración. Ese consenso se ha roto por los dos lados. Por un lado, los ciudadanos han retirado el cheque en blanco que habían concedido a las instituciones europeas para que gobernaran, a la manera del despotismo ilustrado, "para el pueblo pero sin el pueblo". Con el tiempo, el proceso de integración ha tocado las fibras más sensibles de la identidad nacional, especialmente en lo referido al Estado de bienestar y las políticas sociales. El sesgo económico, liberal y desregulador de la construcción europea ha terminado por politizar e ideologizar un proceso que antes se consideraba que debía estar en manos de expertos y burócratas. Pero de forma más sorprendente e inesperada, a esta rebelión de las masas se ha añadido lo que podríamos denominar como "la rebelión de las élites".

Alemania es quizá el ejemplo más claro de este fenómeno. Según las últimas encuestas, un 63% de los alemanes ha dejado de confiar en Europa y un 53% no ve el futuro de Alemania vinculada a ella. Pero del lado de la élite, las cosas no son muy distintas: mientras que las exportaciones a China están a punto de superar las exportaciones a Francia, el sur de Europa es visto como una rémora que lastra su crecimiento. La memoria del compromiso europeo se desvanece con el cambio generacional: solo 38 de los 662 miembros del Parlamento ocupaban sus escaños en 1989. Sin duda alguna, estamos ante una nueva Alemania. Dado su peso e importancia, cualquier cambio en Alemania tiene un profundísimo impacto sobre construcción europea. Sin embargo, como la característica clave de la nueva Alemania es la desconfianza hacia la Unión Europea, en lugar de, como hizo en el pasado, exportar su confianza a los demás, lo que está haciendo es exportar su desconfianza. Una pieza esencial del motor europeo está pues gripada, sin que exista ninguna otra alternativa para sustituirlo. Francia puede sobrevivir económicamente a la falta de fe alemana, e incluso tapar con Reino Unido los agujeros que Alemania deje en materia de política exterior, pero es evidente que Europa no avanzará sin una Alemania plenamente comprometida con la integración europea.

En ausencia de liderazgo alemán y de alternativas a este, el proceso de integración se deshilacha. Los presidentes de la Comisión, José Manuel Barroso; del Consejo, Herman Van Rompuy, y la Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, vagan perdidos entre la bruma europea, incapaces de articular un mínimo discurso que les ponga en contacto con los europeístas que todavía creen en este proyecto. Solo el Parlamento Europeo se erige ocasionalmente en conciencia moral, levanta diques contra los excesos populistas y xenófobos e intenta hacer avanzar el proceso de integración. Sin embargo, solo unos pocos eurodiputados tienen una voz propia y están dispuestos a volverse contra sus Gobiernos y partidos nacionales cuando es necesario. En Alemania, Francia e Italia, pero también en otros muchos sitios, nos encontramos ante la generación de líderes más miope y entregada al electoralismo: entre ellos, ninguno habla por Europa ni para Europa.

ATENTADO AL PATRIMONIO DE LILLO, NI EXPEDIENTE NI JUICIO

Patrimonio | Tras año y medio
Casona de Lillo: ni expediente ni juicio por tirar el monumento

Las obras del hotel que llevaron a la delictiva demolición avanzan

C.M. | León.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/14/leon/1305362877.html

La Casona de Puebla de Lillo, que se erguía majestuosa en pleno centro del pueblo como ejemplo de inmueble señorial del siglo XVIII, fue derribada hace ya 19 meses, en octubre de 2009, y esta acción sigue impune. Hoy emerge un monumento inventado.

La Junta puso el grito en el cielo cuando este periódico publicó en febrero de 2010 que el edificio, que se suponía protegido bajo el paraguas de la declaración de Bien de Interés Cultural, se había derribado para levantar sobre su solar un hotel de cuatro estrellas. Anunció un expediente sancionador al constructor, José Martínez Escanciano, y la imposición de que se reconstruyera el inmueble para dejar el aspecto exterior que tenía antes de que se acometieran las obras.

Para que el derribo, que se ejecutó pese a que Patrimonio condicionó la obra a que no se tocara la fachada blasonada ni se alterara la volumetría, no fuera un ejemplo a seguir por otros constructores, se elevó el caso a la Fiscalía desde diferentes frentes.

El grupo de Izquierda Unida en Puebla denunció los hechos y la Junta remitió las obras al fiscal tras apreciar los técnicos de la Administración autonómica que había indicios de un posible delito de responsabilidad penal del constructor. Pese al estupor y a la que parecía una acción rápida de la Junta, un año y medio después el caso aún sigue sin resolverse. Ni hay sentencia ni se ha resuelto la sanción millonaria que anunció la Junta y que podría suponer 600.000 euros para el constructor, José Martínez Escanciano.

La concejala de Izquierda Unida en Puebla, Inés Liébana, que fue quien presentó una de las denuncias, tanto contra el constructor como contra el alcalde, el popular Pedro Vicente, -por dar licencia de obras- asegura que no han recibido en este tiempo ninguna comunicación del Juzgado.

El regidor de Puebla se lava las manos y afirma que él remitió a la Fiscalía la documentación y ahí acabó su papel. Eso sí, asegura que las obras de hotel están a buen ritmo y que el constructor, supervisado de cerca por los técnicos de Patrimonio, está reconstruyendo la fachada para intentar que quede como antes del derribo.

Lo cierto es que las obras siguen adelante y se intenta reproducir lo que en su día se demolió. Tras la red de seguridad se aprecia ya la instalación de algunos de los blasones. También que aún restan piedras originales tapadas bajo plásticos en la zona trasera del edificio. La Junta otorgó su custodia al propio constructor que derribó el monumento.

RECORDATORIO

“La crisis ha sido una gran estafa”
Javier Pagola.
Miércoles 5 de enero de 2011

Juan Torres es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, consultor y asesor de gobiernos y organizaciones internacionales, interviene en foros y seminarios de divulgación económica y análisis. Es un escritor prolífico y ha publicado un buen número de libros (el último se titula ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada? La crisis de las hipotecas basura), medio millar de artículos y tiene un blog en internet, Ganas de escribir.

¿Cuál es la razón de esta crisis?

El gigantesco y antidemocrático poder de decisión de los banqueros es el origen auténtico de la crisis. Lo resumiré con cinco citas ajenas: “Los bancos tienen la culpa de todo”, “La banca ha tenido una conducta irresponsable”, “La crisis se ha producido porque se ha dejado que la banca cometa un fraude generalizado”, “Los directivos de los bancos que han recibido dinero del Estado y ahora pagan bonos son unos sinvergüenzas” y “La crisis se ha producido gracias a los chanchullos de la Administración de Bush”. Estas frases proceden de fuentes nada sospechosas de izquierdismo anticapitalista. Las han pronunciado, por este orden, Warren Buffet, que es uno de los dos hombres más ricos del mundo; la segunda aparece en un documento del G 20; la tercera es de Alan Greenspan, el que fue presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos; la cuarta es de Barack Obama y la quinta es una opinión de Paul Samuelson, premio Nobel de Economía, considerado como el más prestigioso economista de la segunda mitad del siglo XX.

¿Por qué califica usted esta crisis como una estafa?

Ha sido una gran estafa. Estafa de los bancos que inundaron el mundo de hipotecas sin garantías y de porquería financiera. Estafa de los organismos internacionales y la mayoría de los bancos centrales y gobiernos que han creado las condiciones para que los bancos se forren. Estafa de analistas y académicos que proclamaron las virtudes del libre mercado y de la desregulación de las fianzas. Estafa de los líderes políticos que primero dijeron no haberse enterado de nada; luego, ante la gravedad de lo que sucedía, afirmaron que iban a cambiar las cosas, más tarde inventaron excusas como la gripe A o la amenaza terrorista para que los ciudadanos miraran a otra parte y no salieran a la calle y, finalmente, actuaron con el principio de que para salvar la economía había que salvar primero a los bancos que la llevaron al desastre. Estafa de los poderosos del planeta que provocaron este problema gigantesco sin asumir ni pagar sus responsabilidades y que, como siempre, han hecho que las personas débiles y pobres sean quienes sufran y paguen sus criminales destrozos.

¿Los bancos ha chantajeado a los gobiernos?

Muchos gobiernos, como el español, tenían superávit presupuestario antes de 2007 y 2008, pero en cuanto tuvieron que aumentar el gasto público para hacer frente a los efectos de la crisis, comenzaron a incurrir en déficit y a tener que emitir deuda. Los bancos públicos desaparecieron hace años en aplicación de políticas neoliberales de privatización. A los gobiernos no les quedó más remedio que emitir deuda. El Banco Central Europeo inyectó dinero a los bancos para salvar sus agujeros sin fondo, al 1% de interés. Pero luego los bancos han exigido a los gobiernos rendimientos del 4 y el 5% para la compra de deuda. Se ha aprovechado de la situación para lograr rentabilizar al máximo sus capitales.

¿No se puede acusar y penalizar a los responsables de la crisis?

Tribunales hay, pero la justicia está al servicio de los poderosos y, a veces, garantiza su impunidad. Hace unos pocos años el Banco de Santander inventó un producto financiero para aliviar la presión fiscal de sus clientes más ricos. Pero Emilio Botín no rindió cuentas ante los jueces aunque su banco entregó a Hacienda información falsa sobre casi diez mil operaciones bancarias por valor de 145.000 millones de pesetas, presentando titulares o testaferros de ese producto financiero tales como personas fallecidas -algunas durante la guerra civil-, ancianos desvalidos, parados o emigrantes, que nada sabían de tales operaciones. Era un delito por fraude y falsificación de identidad. Hubo una acusación particular que pidió para Botín alrededor de 170 años de cárcel. Pero, en un momento del proceso, el fiscal y el abogado del Estado decidieron retirarse, manifestando que el Estado no se había sentido dañado. Y el tribunal decidió que no había motivo para juzgar. Al tiempo apareció en el diario El País una noticia indicando que la entonces secretaria de justicia y después vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, había dado orden al fiscal para que retirara el contencioso. Y entonces ni hubo jueces, ni periodistas, ni ciudadanos que actuaran.

¿Qué alternativas se han propuesto desde la economía crítica?

La crisis es del sistema y las soluciones han de situarse fuera del sistema actual. Enumeraré algunas. Poner el sistema financiero al servicio de la economía productiva de bienes y servicios. Evitar que se especule con un bien necesario como es la vivienda. Facilitar créditos a bajo interés a las empresas y ciudadanos. Imponer topes al beneficio y restablecer el valor social de los impuestos. Subir los salarios reales, manteniendo la capacidad de compra y la productividad. Crear un auténtico sistema fiscal internacional y mecanismos mundiales de redistribución de la renta. Acabar con el régimen de plena libertad de movimientos del capital que arruina economías de países enteros, produce crisis locales y globales, no ayuda a la producción de bienes y servicios y sólo produce beneficios a los propietarios del capital. Establecer un sistema basado en la plena cobertura de las reservas bancarias y evitar que con el sistema de reservas fraccionarias la banca tenga el privilegio monopolista que alimenta la deuda, engorda la actividad especulativa y atribuye a los banqueros tan ingentes beneficios y un poder que chantajea al Estado. A la crisis no le pueden hacer frente sólo los gobiernos de los países ricos, sino que es necesario crear un gobierno mundial plenamente democrático, alejado de los lobbies y grupos de poder actuales. Y es cuestionable el papel del dólar como moneda dominante en la economía mundial.

¿Qué papel pueden jugar la banca pública y las cajas de ahorro?

La crisis ha puesto de relieve el coste grandísimo de haber renunciado a la banca pública. Hay que reivindicarla. Pero lo público no es en sí mismo lo adecuado, si su lógica no es diferente a la de la banca privada. Las cajas de ahorro no han hecho sino clonar la experiencia de la banca privada. Las concentraciones de cajas y la participación en ellas de capital privado parecen la antesala de su total privatización, que es la pretensión de la gran banca. A esa gran banca globalizada, alejada del territorio y sin corazón, le tiene sin cuidado la existencia de una economía local, de empresas apegadas al terreno, de modestas iniciativas de emprendedores, o la importancia de atender a las pequeñas economías domésticas. La banca ética (Fiare, Triodos), incipiente aún, es una buena alternativa.

14 mayo, 2011

GLOBOCRACIA

THE ECONOMIST: “Sí, una “Globocracia” de élite no elegida dicta la política mundial”
12 mayo 2011 por rosa maría artal.

Ya no se esconden. No tiene por qué, nadie se les opone.

Lo escribe Steve Watson, citando un artículo de The Economist, en el que, además, el semanario británico elogia que exista esa “Globocracia”.

Entresaco ideas:

El artículo, lejos de rechazarlo todo como una teoría de la conspiración, simplemente reafirma el hecho de que un club élite cosmopolita decide en reuniones secretas la política del mundo que esta “superclase” en el futuro próximo quiere habitar.

Dice que Bilderberg fue responsable por la moneda única europea, que acoge a los aristócratas y magnates más influyentes del mundo, así como un grupo selecto de periodistas representantes de los mega-medios corporativos que han jurado cumplir las normas de Chatham House, lo que significa que no se puede revelar ninguna de las “grandes ideas” que nacen en las reuniones.

“El mundo es un lugar complicado, con océanos de nueva información dando vueltas.” continúa: “Para ejecutar una organización multinacional, ayuda mucho tener una idea aproximada de lo que está pasando. También ayuda estar “entre amigos” en compañía de los demás “globocratas”. Por lo tanto, los financieros cosmopolitas de élite internacional, los burócratas, los jefes de la caridad y grandes pensadores, para conocerse y dialogar, acuden a estas reuniones de élite y/o forman clubes.”

Los clubes más influyentes, según el artículo, son el Club Bilderberg, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), la Comisión Trilateral, el Fondo Carnegie para la Paz Internacional y el Grupo de los Treinta (G30). Ahora están desenmascarando su naturaleza secreta y revelándose al mundo. Las altas sociedades secretas se están abriendo”, reconoce el artículo.

Artículo completo en http://noticiaserb.wordpress.com/2011/01/26/investigar-11s-the-economist-“si-una-“globocracia”-de-elite-no-elegida-dicta-la-politica-mundial-pero-no-es-una-conspiracion-”/.

VALDEÓN CELEBRA HOY EL FESTIVAL DE LA TRUCHA

Posada de Valdeón celebra hoy el Festival de la Trucha.

14/05/2011 larry | valdeón


El comienzo de la temporada de la pesca de truchas en las aguas de los Picos de Europa, vuelve a festejarse con el Festival de la Trucha que hoy se celebra en Posada de Valdeón, la primera fiesta popular del año que coincide con la llegada de la primavera, estación que este año está regalando a toda la Montaña de Riaño y los Picos de Europa con una exuberancia poco común por estas fechas, dado lo favorable de la meteorología. La organización ha dispuesto un menú por ocho euros que incluye trucha, parrillada de carne, torta dulce con Queso de Valdeón, el correspondiente pan y vino, café y queimada.

13 mayo, 2011

¡¡¡INEFICIENTE!!!, ¡Y LO DICE UNO DE LOS QUE TENÍAN QUE VIGILAR A LOS BANCOS!

BCE: el mercado laboral español es el más ineficiente de occidente
13.05.2011 Efe

El consejero del Banco Central Europeo (BCE) José Manuel González Páramo dijo hoy que el mercado laboral español es el más ineficiente e injusto del mundo occidental.

Durante un desayuno de trabajo organizado por la sociedad de tasación Tinsa, González Páramo recordó que "causa asombro" que un país que tiene un 21 % de paro dilate tanto las negociaciones entre los distintos agentes sociales para cerrar la reforma del mercado de trabajo.

En el camino, indicó, se está quedando la que es seguramente, por su formación y su capital humano, la mejor que ha tenido España en toda su historia.

González Páramo no quiso referirse expresamente al acuerdo alcanzado anoche entre patronal y sindicatos para que la prórroga automática de los convenios colectivos expirados se determine individualmente, del que aseguró desconocer los términos exactos.

No obstante, insistió en que ese enunciado es uno de los puntos fundamentales que una reforma laboral tiene que cumplir, junto con la separación de los salarios de la evolución del IPC.

González Páramo reiteró que la reducción de la tasa de paro tendrá efectos beneficiosos en el crecimiento económico, la reducción del déficit o el control del gasto público.

También alabó la reforma de las pensiones, "uno de los hitos de los últimos meses", aunque urgió a cerrar de una vez la reestructuración del sistema financiero.

Es importante enviar a los mercados el mensaje de que se están cumpliendo efectivamente los plazos de una reestructuración de la que ya se conocen todos los detalles, como qué entidades acuden al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y cuáles saldrán a bolsa.

¡¡¡QUE SI HOMBRE QUE TRAGAMOS CON TODO!!!

Trichet: "Los ciudadanos no van a estar dispuestos a aguantar otro rescate bancario con dinero público"

Trichet ha dicho que ahora, que ya se está confirmando la recuperación mundial, surgen voces a favor de volver a un mercado similar al de antes de la crisis. Es decir, menos regulado y dejando atrás las reformas acometidas. Pero el presidente del BCE se ha mostrado en contra de esta postura y ha defendido la necesidad de regular para solventar las debilidades del sistema financiero.

El titular del BCE ha cargado contra los bonus excesivos de los banqueros y ha explicado que "los incentivos desmesurados amplificaron la crisis". Trichet ha reconocido que "una de las lecciones de esta crisis es que el riesgo en los mercados no vino de los problemas de la economía real sino del sector financiero en sí".

Por ello, para Trichet, el objetivo principal en estos momentos es evitar nuevas crisis financieras porque "los ciudadanos no van a estar dispuestos a aguantar un segundo rescate bancario con dinero público". De hecho, el banquero ha defendido que su preocupación constante durante la crisis ha sido proteger lo máximo posible la economía real de los males financieros del sistema.

"Todavía queda mucho por hacer"
Además, Trichet ha ido más allá y ha asegurado que "estamos a mitad de las reformas y todavía queda mucho por hacer".

En este sentido, el presidente del BCE ha reclamado más coordinación en la política fiscal y en el control del riesgo sistémico. "El gran reto ahora mismo es mejorar en la evaluación del riesgo y ver su impacto en la economía real y la interconexión entre países", ha dicho.

Además, Trichet ha subrayado que una de las prioridades de la agenda de la reforma de la regulación financiera es que "las normas sean las mismas en todo el mundo".

11 mayo, 2011

PARA CONTAR ETA REIR. (ETA= Y) POR SI LO LEE LA SORAYITA SAÉNZ DE SANTA-MARÍA

El extraño cuento de BlanCampsNieves y los siete imputaditos

Pedro Simón y Rafael J. Álvarez | Madrid
Actualizado miércoles 11/05/2011 10:43 horas.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/10/espana/1305050637.html

Érase una vez un país muy muy cercano donde vivía una bella princesita llamada BlanCampsNieves.

En aquel reino popular, BlanCampsNieves vivía entre Jaguares y trajes de 4.000 euros, excelsos calzoncillos hechos con piel de cabritillo y paellas cocinadas con PPpitas de oro.

Tenía una madrastra en Madrid y un leñador con bigotes que le iba desbrozando la maleza. De tanto darle al hacha, tralarí-tralará, dejaron aquel reino sin suelo por urbanizar.

Cuando cogieron un espejito de Gucci y le preguntaron que quién era la más bella, el espejito iba a decir que el pianista de Parada, pero fue sincero y le contestó que buscara la verdad por la Rita del Bacalao. Allí fue, tralarí-tralará. No hubo príncipes ni besos en aquel viaje. Sólo manzanas con gusanos dentro. Y aún así, el pueblo aplaudía a rabiar al paso de BlanCampsNieves, a quien le tiraba la sisa cada vez que bendecía a las masas con pose curil.

Acabó en una mina la princesita, todo a oscuras y aprovechando el filón. En el subsuelo trabajaban los ocho imputaditos, que sacaban joyas del yacimiento y en vez de un collar preparaban una correa. Crecidos con BlanCampsNieves, los imputaditos se hicieron grandes. BlanCampsNieves se vistió de gorra y hubo saqueo de gorrón.

Y el imputadito Mudito pidió a toda Costa caviar y se lo trajeron. Y al imputadito Dormilón se le antojó un Iphone y lo tuvo. Y el imputadito Tontín se encaprichó a toda Costa con un coche de alta gama y se lo regalaron. Y hubo un bolso de Loewe de 800 euros en la Rita del Bacalao. Y a lo cohecho, pecho. Y parecían Gremlins de los malos los imputaditos cuando se les mentaba el banquillo de los imputados.

Con los sacos llenos, los ocho se metieron en campaña y de puro contento cantaban -aijó, aijó, a casa a prevaricar-. Vino un sastrecillo valiente a poner fin y le dijeron que se había equivocado de fábula. Hubo elecciones. Como tonta no era, BlanCampsNieves metió a los imputaditos en la lista. Nadie echó en falta al pianista de Parada. O sí.

Al final serán felices y comerán más votos y perdices que nunca. Los imputaditos se acicalan las barbas. Buen provecho, princesita. No hay nada como echarle cuento a la política.